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A propósito del embarazo conceptual

Arte, Caricatura, Colombia, Disque existencialismo, Economía, Educación, Internacional, Justicia, Literatura, Medio ambiente, Opinión, Política

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No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela.

-Albert Einstein.

Trataremos hoy el ríspido tema del embarazo conceptual, un flagelo que se extiende peligrosamente entre la juventud latinoamericana, hasta el punto de que siete de cada diez universitarios están gestando conceptos europeos, según las encuestas realizadas por la Fundación de Salud Intelectual Latinoamericana -FUSIL-. Precisamente contamos con la colaboración y asesoría del profesor Pablo Valderrama, miembro de esta organización y coautor del presente artículo, quien asegura que “hoy en día lo más importante es explicarle a las mentes castas en qué consiste un embarazo conceptual, porque la educación es el centro de nuestra discusión. Hay que dejar de lado los tabúes y hablar con franqueza del tema con nuestros familiares y amigos”.

Comencemos entonces por esa vía. Toda esta cuestión comienza cuando las personas sostienen relaciones intelectuales sin utilizar protección, pues en nuestros tiempos de reguetón y drogas plásticas, estas relaciones han sido desplazadas a los espacios más inverosímiles, en los cuales se sostienen frenéticas orgías del pensamiento y donde, si no se utiliza protección crítica, puede uno fácilmente terminar siendo víctima de un embarazo conceptual.

Un espermatoziode doctorado, generalmente salido de un testículo francés o alemán, se adentra en las profundidades de Latinoamérica y fecunda una facultad, digamos, de artes o humanidades. Lo primero que sucede es la formación del llamado cigoto académico, un campo teórico membranoso donde los estudiantes se multiplican como células y conforman en pocos meses una suerte de feto. Este diminuto esbozo de criatura tendrá dos voluminosos testículos franceses -o alemanes, según el caso- prestos a la producción de nuevos espermatozoides eurocéntricos, que continuarán prolongando sus genes mediante la reproducción teórica.

Los lactantes conceptuales pueden reconocerse fácilmente porque en ellos se produce un tumor en la masa cefálica, resultado de la acumulación de conceptos y palabras de más de diez letras, que crece con el paso de los semestres y que va afectando el lenguaje. Por más que el tumor se esconda con boinas, sombreritos jípster y accesorios similares, el problema de fondo persiste y se encuentran casos como los que presentaremos a continuación, cuidándonos de guardar la identidad de las fuentes, que descansan en un centro de rehabilitación de la FUSIL.

Primer caso: “Fausto”, artista conceptual.

“En esta pieza [señala un cuadro en el cual aparecen dibujados una línea y un círculo debajo de ésta] represento la fuerza pictórica del negro, negándolo completamente en la pintura. Con esto demuestro la ausencia del color mediante una apología a los tonos cálidos. El espectador puede encontrar una reflexión develadora sobre la tensión que el infinito del plano ejerce sobre el marco, pero a su vez notará que proporciona laxitud a la combinación de colores. Después de esto, el observador casi que puede tocar la influencia del expresionismo francés (obviamente matizado con un poco de surrealismo contemporáneo, es verdad), pero sin perder esa fuerza vanguardista que hemos paladeado en las salas de Austria, Bélgica, Berlín y, por supuesto, París”.

Segundo caso: “Rodolfo”, activista de izquierda ‘dura’.

“Compañero, no seamos indiferentes compañero. No podemos dejar que el sistema neoliberal nos siga imponiendo el subdesarrollo mediante el yugo del consumo, compañero. Vea compañero, hay que ser elocuentes, compañero, allá están los oligarcas, aprovechándose de usted compañero, estudiándolo compañero, vigilándolo compañero, manipulándolo compañero; vea compañero: lo que necesita esta sociedad es dejar de ser tan ignorante y tomar el marxismoleninismomaoísmo como único camino posible para desentrañar el problema sociológico que se deriva de la resignificación del proyecto moderno, compañero. Vea compañero, lo que queremos es atacar la dominación atacando al estado, para cambiarlo por lo mismo, pero con una visión sociohistórica y metatransnacional”.

Muchos opositores del embarazo conceptual, como la ministra de educación y algunos fervientes líderes religiosos, opinan que lo mejor es abstenerse de tener relaciones académicas si no se quiere quedar embarazado conceptualmente. Pero frente a estas propuestas la FUSIL ha sido enfática en asegurar que la abstinencia no es la solución. Conozcamos la opinión del profesor Valderrama, socio cofundador de la FUSIL, al respecto:

“Hombre, en la Fundación decimos que se puede conceptualizar sin embarazo. Mira como es de rico conceptualizar con esa persona especial que tanto quieres: todo el día, en la oscuridad de la noche, en lugares públicos, hasta con varias personas al tiempo… es cuestión de cada persona. Piénsalo: lo único importante es cuidarse. Nosotros insistimos en la importancia del uso de la píldora anticonceptual, que proporciona protección crítica y amor por la cultura propia. Es necesario poner dispensadores con píldoras anticonceptuales en muchas partes: en todos los tipos de colombos, por ejemplo; en los teatros, los museos, en los festivales de poesía, en las universidades, en fin… Que la gente tenga relaciones con el pensamiento europeo, eso está bien, pero que no se deje embarazar por él; que no se olviden del mundo que los rodea por cuidar una teoría que los preñó. Eso es lo que nosotros recomendamos”.

Finalmente, instamos a los lectores  para que nos ayuden a extender no solamente el debate en torno a esta delicada situación de salud intelectual, sino a recomendar a sus allegados tener un mayor cuidado en sus relaciones académicas y, por supuesto; a usar y difundir la píldora anticonceptual. Porque, como la FUSIL asegura en su más reciente campaña, “Es mejor píldora en mano que boinas volando”.

Cordalmente para EPS Sura

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Las cordales, o muelas de la locura, son cuatro y se ubican en la parte trasera de la boca. Nos acompañan desde que éramos monos y si usted cree en Dios, maldígalo por la necia idea de ponerlas en medio de la agobiada y doliente vida humana. Las cordales brotan tardíamente en el ciclo vital de los que no hemos evolucionado lo suficiente, ya que existen algunos afortunados a quienes, a Darwin gracias, no les crecen y disfrutan de una sonrisa mansa y correctamente distribuida en la mandíbula.

Hace uno o dos meses ha comenzado a surgir en la parte trasera de mi cavidad bucal este desafortunado arcaísmo dental, forzándome a solicitar una cita odontológica. Siempre que me veo en la obligación de hacerlo, recuerdo esa pregunta que suelen formular detrás de un tapabocas cuando, indefenso y con una mano metida en la boca, no puede uno responder: “¿Hace cuánto no visita el odontólogo? recuerde que debe hacerlo cada seis meses”.

Yo desconocía la razón de esa estratagema (preguntar tras introducir la mano en la boca), pero Olga, la encargada de asignar las citas odontológicas, echó luz sobre este misterio, cuando le conté la intención de mi llamada:

-Señor Tomáz, gracias por su amable espera en la línea. Si usted está cansado de que su odontólogo lo torture periódicamente con la excusa de que debe visitarlo cada seis meses, o asiste a las revisiones odontológicas solamente para renovar la distancia entre usted y la próxima limpieza bucal; será una buena noticia que exista una organización donde, por política interna, las visitas al odontólogo solamente puedan solicitarse una vez al año: EPS Sura.

-Olga, pero es que las cordales me están saliendo, y…

-Le repito, señor Tomáz: será una buena noticia que exista una organización donde, por política interna, las visitas al odontólogo solamente puedan solicitarse una vez al año: EPS Sura.

-Olga, pero…

-Le repito, señor Tomáz…

Lo más triste de todo es que no sirva de nada insultar a quien contesta, porque es lo único que provoca hacer en ese momento. Una cita odontológica al año… hice memoria y la última vez que me torturaron fue en noviembre. Hasta entonces tengo que esperar para pedir la próxima. Colgué y fui directamente a la sede de Sura, donde llegué cojeando y balanceándome a izquierda y derecha como un activista del Partido Verde. Todos en la sala hacían lo mismo, y con tal habilidad, que ni el ojo más avezado podía diferenciar vivos de agonizantes. Una sola secretaria nos atendía, tan hábilmente que hacía un prediagnóstico visual de cada persona y decidía quién podía atenderse y quién no.

No faltamos a la verdad quienes, carnet en mano, opinamos que Sura es la peor EPS existente en el homicida sistema de salud colombiano. Esta afirmación la corroboran nueve de cada diez médicos, porque el que sobra trabaja en Sura y no sabe un ardite de salud. A tal punto llega el cinismo de esta organización, que no atienden a nadie por urgencias médicas, sino mediante algo llamado “consulta no programada”, que, aunque concluye en el mismo ibuprofeno, implica el pago de la cuota moderadora.

Volvamos a la historia. La odontóloga que me atendió, después de esperarla durante una hora y media, no ama en lo absoluto su trabajo. Devenga sueldo a cambio del remordimiento diario que le causa pasar horas en una oficina reprimiendo las ganas de trabajar. Esto se notaba en su mirada, en el silencio ante las preguntas, en la impotencia con que susurraba, mirando a los lados, su verdadero diagnóstico:

-Voy a remitirlo donde la profesional de Comfama (otra empresa de quien hablaremos más adelante), porque su problema no es tan grave como para ser una urgencia, pero requiere seguimiento de todas formas. Yo no estoy autorizada para hacer nada, si Comfama no autoriza primero. Si no le aprueban una cita no se descuide… diga que le duelen mucho, para que hagan algo.

No pienso contarles lo que acontenció con la “profesional” de Comfama, porque nada aconteció. Ni siquiera un diagnóstico para disimular que trabajaba. Arrojó un grito invitándome a hacerme unas radiografías, pero que no las pidiera a la EPS “porque esas casi nunca salen bien”.

Decidí que si EPS Sura me cobra la cuota moderadora por decirme que mis muelas les importan tanto como sus usuarios, yo, gratuitamente, debo unirme al reclamo de muchos por un sistema de salud digno, eficiente y respetuoso. Ni siquiera escándalos como el llamado “Carrusel de la salud” sirven para que el gobierno reparta la “prosperidad” de este negocio entre quienes juegan golf y quienes pagamos las canchas.

ACTUALIZACIÓN: Vea el segundo capítulo haciendo clic aquí.