Sube el salario mínimo

Caricatura, Colombia, Denuncia, Humor Gráfico, Política


Durante las pasadas vacaciones tuve la oportunidad de viajar con mi padre en la tractomula que conduce, visitando algunas ciudades del país y descubriendo en ellas que, sin importar dónde se encuentren, los colombianos son todos similares. Por ejemplo, una de las características propias de los colombianos es una intuitiva habilidad para los negocios, especialmente en esa modalidad microeconómica que llamamos el ‘regateo’.

Regatear consiste, como muchos lo saben, en adquirir un producto por el precio más bajo posible, haciendo uso del método conocido como “tira y afloje”. Así, si se sabe que un producto cuesta veinte mil pesos, el vendedor pedirá por éste veinticinco mil y el comprador ofrecerá quince mil, para que después de una acalorada discusión el producto sea vendido por el precio original o por un poco menos o más, lo cual, como se dice en el argot popular “depende del marrano”.

La más reciente aplicación de este mecanismo, aunque ahora a gran escala, fue el incremento del salario ínfimo en un 4%. Todo comienza en el Consejo Gremial Nacional, que, en representación de los industriales, abogaba por un incremento del 3%; mientras que desde la Central General del Trabajo (CGT), se decía que ni siquiera un incremento del 5% sería suficiente ni generoso para los trabajadores. Desde el año pasado se proyectaba un incremento cercano al 4%, como puede leerse en la siguiente noticia publicada en la Web de Infosalarial, y fechada el 8 de septiembre del 2010:

“El aumento del salario para 2011 será de 20.300 pesos. El mínimo quedará en 535.300 pesos según las proyecciones entregadas por diferentes analistas y empresarios al Banco de la República. (…) Por lo general los trabajadores han pedido incrementos cercanos al 10%. Si las expectativas se cumplen, el mínimo de 2011 quedaría en 535.300 pesos, 20.300 pesos más que el salario actual. El subsidio de transporte por su parte subiría a 64.000 pesos, 2.500 pesos más que este año.”

Sin embargo, la noticia fue sorprendente: el incremento del salario ínfimo sería a su vez ínfimo: un 3,4%, pasando de los $515.000 del año 2010 a 532.500 para el 2011. Por supuesto, comenzó el regateo por parte de los industriales, quienes representaban en los noticieros una comedia bien preparada, afirmando que este incremento era insostenible y demás. A pesar de ello, tras unos días, el gobierno anunció que estudiaría un posible incremento a esa propuesta inicial. Ya se imaginarán cómo los medios de comunicación comenzaron a agitar el tema, para concentrar la atención en el mismo y mantener a los colombianos expectantes ante cualquier posible resolución.

Y después ¡zas! el gobierno anuncia un aumento en el salario ínfimo de un 4%, que se traduce en tres mil pesos más que la propuesta inicial, quedando así en los $535.000 anunciados desde el 2010. Muchos estallaron de alegría, las señoras mayores cerraban los ojos y se persignaban, los industriales hacían pública su indignación y en privado se carcajeaban: la tragicomedia había dado resultado. Hoy, Colombia está feliz y dispuesta a trabajar otro año más por un salario que no permite todavía una satisfacción plena de las necesidades básicas, mientras la canasta familiar sube, los puestos de trabajo caen y la violencia se incrementa en todo el territorio nacional.

Es cada vez más evidente que el desempleo y el trabajo informal van en aumento, aunque el DANE insista en afirmar lo contrario. No se consigue el salario mínimo vendiendo cigarrillos en un semáforo, por más que muchos afirmen -calculadora en mano- que estas personas reciben una moneda de doscientos pesos por minuto y por esto se ganan un abrumador capital al mes. Es necesario que el gobierno piense, ahora que “subió” el salario ínfimo, cómo va a “subir” también a los colombianos para que accedan a él, porque en lo único que han subido los sueldos colombianos es en que cada vez están más inalcanzables.