Los “estudiantes informantes” ponen en peligro la biodiversidad en Medellín

Caricatura, Colombia, Denuncia

La biodiversidad en Colombia ha sido siempre motivo de orgullo y regocijo para quienes profesan orgullo por esa abstracta y putrefacta cosa que llamamos patria. Lo ha dicho National Geographic y lo repetimos nosotros: este país es uno de los que más especies de anfibios posee en el planeta, muy especialmente de aquellos de contextura ovalada, lisa y saltarina que llamamos sapos.

Hemos visto sorprendidos que un gobierno como el nuestro de un momento a otro -y después de siete años de descuido al medio ambiente- se preocupa por impulsar la biodiversidad, lanzando en los días recientes un programa enfocado a multiplicar una nueva especie de sapos, en lugar de preocuparse por los que ya existen. Cien mil devaluados pesos colombianos es la suma que Álvaro Uribe ofrece a los estudiantes de Medellín para que se conviertan en informantes del ejército, una propuesta controvertida que les transforma en objetivos militares, haciéndolos parte de una guerra que el presidente insiste en llevar al campus universitario y los colegios de la ciudad.

Esta iniciativa del gobierno ha sido vista con recelo por los expertos, que afirman preocupados que en Colombia los sapos siempre han sido presas fáciles para depredadores mucho más experimentados. Las universidades tampoco son un buen hábitat para esta nueva clase de anfibios, pues éstas ya están plagadas de Águilas Negras, y hasta ahora no se ha conocido ecosistema en que este par de animales convivan pacíficamente.

¿Quién aceptará este ínfimo salario si no aquellos precoces renacuajos que no saben lo que están haciendo? Dice Álvaro que la intención es formar una “cultura de colaboración” en las personas, y que estos incentivos sirven para entusiasmar a los estudiantes. Pero si se pagara ciento un mil devaluados pesos colombianos (DPC$ 101.000) a todo aquél que ponga en evidencia un informante, sería suficiente para que los mismos infiltrados cambiasen de bando.

Volviendo al tema de los anfibios, se preguntará entonces el lector ¿para qué quiere el gobierno sobrepoblar el país de sapos con tantos depredadores sueltos? Y la respuesta no es algo nuevo para quienes conocemos el cariño que el gobierno uribista profesa por los estudiantes universitarios: se pretende que estos sapos sirvan como carnada, y así los peces gordos emerjan de las profundidades para asecharlos.

Esta estrategia, sin duda, recrudecerá la violencia en el grisáceo ecosistema paisa, y como lo hizo Sergio Fajardo en su alcaldía, disfrazará la violencia que enfrenta la ciudad sin presentar ninguna solución verdadera, preparando un arsenal de crímenes que estallará después, como el que está estallando en la actualidad. Ya los biólogos nos han prevenido al respecto, y las organizaciones ecologistas se muestran preocupadas por el peligro al que se está sometiendo a los desafortunados anfibios, ya que la historia en Colombia ha enseñado a lo largo de los tiempos que los sapos mueren aplastados.